Fisioterapia
Cuándo ir al fisio tras una lesión deportiva
Casi nadie retrasa la cita porque no sepa que le pasa algo. La retrasa porque teme que le manden parar. Así que empecemos por ahí: en la mayoría de las lesiones no se para del todo, se adapta la carga. Cambia el tipo de entrenamiento, cambia la intensidad, cambian los apoyos, pero seguir moviéndote suele formar parte del tratamiento, no ser lo contrario.
Con eso fuera, la pregunta útil es otra: ¿esto se me va a pasar solo o conviene mirarlo?
Las señales que dicen que sí conviene mirarlo
- Dolor que aparece siempre en el mismo punto al entrenar, aunque sea leve y se vaya al parar.
- Una molestia que no mejora después de varios días bajando el ritmo.
- Pérdida de movilidad o de fuerza en una articulación tras un golpe o un mal gesto.
- Hinchazón, inestabilidad o sensación de que la articulación "se va" tras un esguince.
- Una lesión que se repite entrenamiento tras entrenamiento, aunque cada vez parezca más leve.
Esa última es la que más gente deja pasar y la que más suele costar después. Que una molestia vuelva siempre al mismo sitio no significa que sea leve: significa que la causa sigue ahí.
Esperar o venir, cómo decidirlo
Una regla sencilla que funciona bastante bien:
- Baja la carga y espera unos días si es una molestia difusa, sin hinchazón, que aparece después del entrenamiento y va a menos con el descanso. Si en cuatro o cinco días ha desaparecido, era una sobrecarga y ya está.
- Pide cita si el dolor aparece durante el gesto y no después, si te cambia la forma de moverte, si hay hinchazón o inestabilidad, o si a los siete o diez días sigues igual.
- No esperes si hubo un traumatismo claro, oíste un chasquido, no puedes apoyar o el dolor es muy intenso. Eso primero lo tiene que ver un médico.
No hace falta llegar al punto de no poder entrenar. Cuanto antes se valora una molestia, más corto y más simple suele ser el tratamiento.
¿Me van a decir que pare?
A veces sí, y cuando toca hay que decirlo. Pero lo habitual es distinto: se ajusta lo que estás haciendo, no se cancela. Un corredor con una tendinopatía puede seguir trabajando fuerza; alguien con un hombro tocado puede seguir con el tren inferior; en muchos casos se mantiene el volumen bajando la intensidad, o al revés.
De hecho, esa es una de las cosas que conviene preguntar en la primera sesión: qué puedo seguir haciendo. Si vuelves de vacío y sin saber qué hacer con tu semana, algo ha faltado en esa consulta.
Qué pasa en la primera sesión
Se empieza preguntando: cómo apareció, qué movimientos duelen, qué has cambiado últimamente en tu entrenamiento. Después se explora: qué fuerza y qué movilidad tienes comparado con el lado sano, qué gestos reproducen el dolor.
También se miran las cosas de alrededor, que muchas veces son las que explican el cuadro: el calzado, la técnica, cuánto has subido de carga en las últimas semanas, si hubo lesiones previas en la zona.
Con eso se plantea un tratamiento y una previsión orientativa de tiempos, que se ajusta sesión a sesión. Si tienes pruebas de imagen o un informe de traumatología reciente, tráelo; ahorra tiempo. No hace falta volante médico para venir a una consulta privada.

Cuánto suele durar
Los plazos varían mucho según la lesión, el grado y la persona, pero como referencia orientativa:
- Esguince leve de tobillo: entre dos y seis semanas, según el grado.
- Tendinopatía: semanas, y meses si ya está cronificada, porque el tendón necesita cargarse de forma progresiva para adaptarse.
- Sobrecarga muscular: días o un par de semanas si se trata a tiempo.
- Rotura de fibras: de un par de semanas en las leves a varios meses en las de más entidad.
Son referencias, no una promesa. La evolución real depende de cómo respondas, de si haces lo pactado entre sesiones y, sobre todo, de si vuelves a cargar la zona demasiado pronto.
Y ojo con el criterio del alta: volver a entrenar en cuanto deja de doler es la causa más común de recaída. Que no duela no significa que la zona haya recuperado la fuerza que tenía. El objetivo no es que deje de molestar, es que aguante lo mismo que antes.
Cuando no es cosa del fisio
Si hay sospecha de fractura, una rotura muscular o de ligamento de cierta entidad, un bloqueo articular real o un dolor intenso que no cede, lo primero es descartar lesión estructural con un traumatólogo y las pruebas de imagen que hagan falta. La fisioterapia entra después, dentro del plan de recuperación, no en lugar del diagnóstico médico.
Un buen fisioterapeuta es el primero en decirte cuándo toca dar ese paso.
Si la lesión vuelve siempre al mismo sitio
Cuando algo se repite, la respuesta rara vez está en la zona que duele. En corredores, muchas de esas recurrencias tienen que ver con cómo apoyas y cómo corres, y eso se ve mejor analizando la carrera que tratando la rodilla una y otra vez. Ahí es donde el estudio de la carrera en Madrid aporta información que la camilla no da.
Trabajar la movilidad, la fuerza y los desequilibrios antes de que duela sigue siendo la forma más eficaz de no volver a estar aquí, sobre todo si ya tienes antecedentes en la misma zona.
Y si además estás encadenando entrenamientos, revisa también cómo estás recuperando entre sesiones: lo tienes en qué comer para recuperar bien tras entrenar.
Es información general y no sustituye una valoración individual ni un diagnóstico médico.
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