Fisioterapia
Qué hace la presoterapia y qué no

De la presoterapia se habla mucho y se explica poco. Casi siempre aparece asociada a "piernas cansadas" y a promesas que no le corresponden. Así que vamos con las dos partes: lo que hace, que es bastante, y lo que no hace, que también conviene saberlo antes de reservar una sesión.
Qué es y cómo funciona
Son unas botas o unas mangas neumáticas conectadas a un equipo que las va hinchando y deshinchando por zonas, de abajo hacia arriba. Esa presión secuencial acompaña al retorno venoso y linfático: ayuda a que la sangre y el líquido que se acumulan en las piernas suban con más facilidad hacia el corazón.
Es importante entender el matiz, porque cambia las expectativas: no elimina líquido del cuerpo, ayuda a moverlo por donde ya debería circular. Trabaja sobre la circulación, no sobre el tejido.
Una sesión dura unos minutos, no duele y no necesitas hacer nada más que estar tumbado. La presión debe notarse firme, nunca dolorosa.
Para qué sirve de verdad
- Piernas cansadas y pesadas, sobre todo después de muchas horas de pie o sentado, y muy especialmente con calor.
- Sensación de hinchazón en piernas y tobillos, en personas sin ninguna patología que lo contraindique.
- Apoyo en insuficiencia venosa leve, siempre con valoración previa y nunca en lugar del tratamiento que te haya indicado tu médico.
- Recuperación después de un esfuerzo físico, como complemento a otras técnicas, no como tratamiento único.
Lo que no hace
Aquí es donde conviene ser directo, porque circula mucha información confusa:
- No adelgaza ni elimina grasa localizada. Su efecto es sobre la circulación y el líquido, no sobre el tejido graso. Si tu objetivo es la composición corporal, el camino es otro.
- No sustituye a un tratamiento médico. Si hay una insuficiencia venosa importante, varices avanzadas o un linfedema diagnosticado, la presoterapia puede tener un papel, pero dentro de un plan que dirige tu médico, no por su cuenta.
- No es un tratamiento de una vez. El efecto de una sesión aislada es real, pero temporal.
Y comprarse una máquina o unas medias para casa
Es una pregunta razonable y sale mucho. Un par de matices antes de gastar dinero.
Las máquinas domésticas existen y algunas funcionan. El problema no es el aparato, es que nadie ha valorado antes si la presoterapia está indicada en tu caso, y hay situaciones en las que directamente no debe hacerse. Comprarla sin esa valoración es asumir un riesgo por ahorrarse una consulta.
Las medias de compresión son otra cosa distinta. No son presoterapia: son una prenda que mantiene una compresión constante durante el día, y su utilidad y su grado de compresión los tiene que valorar un profesional. Comprarlas a ojo en una farmacia, sin saber qué compresión necesitas ni si te conviene, es bastante habitual y no es buena idea.
Lo sensato es el orden inverso: primero valorar qué te pasa, y después decidir si lo tuyo es presoterapia en consulta, medias, las dos cosas o ninguna.
Qué se nota después de una sesión
Lo más habitual es salir con las piernas más ligeras y menos hinchadas, y suele notarse ya desde la primera sesión. Es un efecto local y, en buena parte, temporal: se sostiene mejor cuanto más constante seas.
Dicho de otra forma: una sesión suelta alivia un día largo. Si lo que tienes es una hinchazón que se repite todas las semanas, lo que ayuda es una pauta mantenida en el tiempo, no una sesión antes de un evento.
Cuántas sesiones hacen falta
Depende del motivo y de cómo respondas. Para unas piernas cansadas puntuales, unas pocas sesiones pueden bastar para notar la diferencia. Si lo que hay detrás es una hinchazón más persistente, lo normal es plantear varias sesiones repartidas a lo largo de unas semanas.
Cualquiera que te dé un número cerrado sin haberte visto se lo está inventando. En la primera consulta se valora tu caso y se plantea una pauta realista, que además se ajusta sobre la marcha.
Cuándo no se puede hacer
La presoterapia no es apta para todo el mundo. No debe hacerse si hay trombosis o antecedentes recientes de trombosis, insuficiencia cardíaca o renal no controlada, infecciones activas o heridas abiertas en la zona que se va a tratar, varices muy avanzadas sin valorar antes, o durante el embarazo sin haberlo consultado.
Por eso la primera cita no es una sesión sin más: es una valoración para descartar que en tu caso esté contraindicada. Si lo está, te lo decimos y ya está.
Por qué aquí la aplica un fisioterapeuta
Es la diferencia principal con hacerla en un centro de estética. Un fisioterapeuta puede valorar antes si es adecuada para ti, ajustar la presión y la pauta a lo que necesitas, y combinarla con otras técnicas cuando el caso lo pide. También es quien va a reconocer cuándo lo que te pasa no es cosa suya y toca derivarte al médico.
Es información general y no sustituye una valoración individual.
Hacemos presoterapia dentro de la fisioterapia estética en Madrid, en Av. de la Reina Victoria 60, en Chamberí, de lunes a viernes de 10:00 a 20:00. Pide tu cita.