Nutrición

Qué es el SIBO y a qué especialista ir

Qué es el SIBO y a qué especialista ir

Si has llegado aquí buscando un especialista en SIBO, te ahorro el rodeo: el diagnóstico lo hace un médico digestivo, con un test de aliento que él pide e interpreta. Y una vez que hay diagnóstico, la parte de la alimentación la lleva un dietista-nutricionista. No son dos opciones entre las que elegir, son dos piezas del mismo proceso, y funcionan mucho mejor coordinadas que por separado.

Con eso claro, vamos a lo demás.

Qué es exactamente el SIBO

SIBO son las siglas en inglés de sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado. En condiciones normales, el intestino delgado tiene muy pocas bacterias comparado con el colon. Cuando esa población crece más de la cuenta en el sitio equivocado, fermenta los alimentos antes de tiempo y produce un exceso de gas justo donde más molesta.

El sobrecrecimiento no aparece porque sí. Suele haber algo detrás que ha alterado el funcionamiento normal del intestino: un tránsito más lento de lo debido, cirugías digestivas previas, ciertos medicamentos o alguna enfermedad digestiva de base. Encontrar ese "algo" es tarea del digestivo, y es lo que marca la diferencia entre aliviar los síntomas y resolver el problema.

Los síntomas que hacen sospechar

  • Hinchazón y distensión, sobre todo un rato después de comer.
  • Gases en exceso.
  • Dolor o molestia abdominal.
  • Diarrea, estreñimiento o los dos alternándose.
  • Sensación de digestión pesada incluso con comidas ligeras.
  • Cuando lleva mucho tiempo sin tratar, pueden aparecer déficits nutricionales, porque el sobrecrecimiento interfiere en la absorción de algunos nutrientes.

Ninguno de estos síntomas es exclusivo del SIBO. Por sí solos no significan nada; lo que llama la atención es el patrón y, sobre todo, que se repita durante meses.

Por qué se confunde tanto con el colon irritable

Porque los síntomas se parecen mucho. Es habitual que alguien lleve años con la etiqueta de intestino irritable y que nadie haya buscado un SIBO detrás, sencillamente porque para encontrarlo primero hay que sospecharlo.

Esto no quiere decir que todo intestino irritable sea un SIBO, ni de lejos. Quiere decir que si te han dicho "es colon irritable, aprende a vivir con ello" y llevas años igual, es razonable preguntarle a tu médico si en tu caso tiene sentido descartarlo.

Cómo se diagnostica

Con un test de aliento que mide hidrógeno y metano. Consiste en tomar una solución de lactulosa o de glucosa y medir después los gases que produce la fermentación bacteriana. Requiere una preparación previa, normalmente evitar ciertos alimentos y ayunar unas horas antes, siguiendo siempre las indicaciones de quien pide la prueba.

Es una prueba médica. La solicita y la interpreta el digestivo. Un nutricionista no puede diagnosticarte SIBO, y desconfía de quien te diga lo contrario o te venda un tratamiento sin que exista un diagnóstico previo. Ninguna pauta de alimentación, por buena que sea, sustituye ese paso.

Quién hace qué

Aquí es donde más confusión hay, así que vamos con la separación clara:

  • El médico digestivo diagnostica, busca la causa que ha favorecido el sobrecrecimiento y pauta el tratamiento de base, que según el caso puede incluir medicación. También hace el seguimiento y decide si hay que repetir pruebas.
  • El dietista-nutricionista no diagnostica ni prescribe tratamiento médico. Ajusta la alimentación para bajar los síntomas mientras dura el proceso, guía la vuelta de los alimentos después y ayuda a que no acabes con una dieta más pobre de lo necesario.

Los dos papeles se complementan y no son intercambiables. La dieta sola alivia pero no resuelve el sobrecrecimiento. Y el tratamiento médico sin ajustar la alimentación deja a mucha gente pasándolo mal semanas que se podrían haber llevado bastante mejor.

Qué puedes esperar de la parte nutricional

Con el diagnóstico ya en la mano, el trabajo consiste en tres cosas: diseñar una fase baja en fermentables ajustada a ti, guiar la reintroducción alimento por alimento y terminar en una alimentación variada que puedas sostener. También sirve para distinguir qué molestias vienen de la comida y cuáles conviene volver a comentar con el digestivo, que sin esa mirada conjunta se confunden con facilidad.

Tienes el proceso completo, con las fases y ejemplos concretos, en qué comer y qué evitar si tienes SIBO.

Dos preguntas que salen siempre y que conviene responder sin adornos. ¿Cuánto dura? Depende de la gravedad, de la causa de fondo y de cómo respondas; no hay un plazo que valga para todo el mundo. ¿Puede volver? Sí, sobre todo si no se ha resuelto lo que lo favoreció en primer lugar. Es exactamente la razón para no quedarse solo en la dieta.

Si estás buscando y no sabes por dónde empezar

El orden que tiene sentido es este:

  1. Si no tienes diagnóstico, tu primera parada es tu médico de cabecera o un digestivo. Cuéntale el patrón de síntomas y cuánto tiempo llevas así.
  2. Si ya tienes el diagnóstico, ahí es donde entramos nosotros, para que la alimentación acompañe al tratamiento en lugar de ir por libre.

No hace falta que llegues con nada preparado más allá de los informes que tengas y el resultado del test si te lo han hecho.


Es información general y no sustituye una valoración individual ni el criterio de tu médico.

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